No me gusta escribir crónicas pues no soy meticuloso y porque al final lo que recuerdo más que la sucesión ordenada de kilómetros son un conjunto de sensaciones. Vinicius de Moraes, poeta y diplomático como se nombraba a si mismo este genial cantante brasileño, decÃa que la vida es un arte de encuentro. Yo a veces intento engranar pensamientos y si para mi las carreras largas son la vida, por fuerza llegaré a la conclusión de que las carreras son el arte de encuentro. Con uno y con los demás.
Mi primer contacto con Ronda comienza cuando recojo en la gasolinera de San Pedro a mi amigo Dani que se iba a estrenar en la prueba. Veo que el tio ha adelgazado un montón y después de que me corroa durante instantes la envidia por ello, nos ponernos a charlar, disfrutando del camino hacia Ronda.
Tras dejar el material en Ronda, nos encontramos con Nanuq (Carlos del Norte) y con su tio. Es tradición que nos veamos en Ronda en una terracita mientras charlamos sobre lo que nos espera. Nanuq en la carrera atenderÃa profesionalmente (es médico) a un ciclista que cayó por un fuerte desnivel, le acompaño al hospital y una vez controlada la situación 3 horas y media más tarde, volvió al lugar donde interrumpió su carrera (duatlón) para acabarla dentro del tiempo permitido.
En el polideportivo donde dormiré porque me divierte, coincido con mis amigos Soyo, gran persona que nos estuvo animando en Chamonix en el Utmb, a Fali el Coleta que debe de ser el profe más simpático de toda España y coincido con Pepe (sevillano del que me hice amiguete en el Homenaje a La Legión) y del que espero saber algo pronto. Duermo como un tronco.
En el campo de futbol al dÃa de siguiente, saludo a un montón de gente: los croquetas Javier Fahersan y Manuel que hizo once horas en Marcha, Anaime que tiene una sensibilidad especial fruto sin duda de las experiencias que ha vivido profesionalmente en Africa, mi amigo Francisco con el que comparto entrenamientos, Dani y Juan, Andrés que participa como ciclista, Carlos del Norte, Pallenis, Juan y su mujer Marga, Antonio que participó en la Trangrancanaria, Diego y Mendez xulis del del UTMB, Rafael P. de Arroyo de la Miel, Trevelez, Alfonso Pretoriano (avq), Abencio Cañas y muchos otros que perdonarán mi torpeza de memoria. Echo mucho de menos saludar a Mark, a Peri, a Charo, a ElÃas y a los Xulis en general.
Busco a Curro Avalos por si estuviera en las gradas, pues dijo que estarÃa en la salida, pero como hacÃa muy mal tiempo supuse que no se animó lo cual es comprensible, asà que le dejo un mensaje en su contestador. El año que viene estará pero en el campo de futbol.
El dÃa amenaza lluvia aunque cumple parcialmente con dicha intimidación ya que hasta el Km 22 no descarga uno de los chaparrones que caerÃan durante el dÃa, unido a bajadas bruscas de temperatura.
Dan la salida este año sin el cañonazo (me imagino porque el año pasado ocurrió un pequeño incidente en el que se quemó levemente a alguien) y vamos para el campo. Este año al estar nublado y frio el dÃa la gente va con menos alegrÃa.
Como me conozco el camino voy este año previendo lo que me espera y la verdad es que se me hace más suave que en otras ediciones. Coincido con Paco Elziar padre e hijo con los que compartiré intermitentemente tramos. Paco hijo aparte de haber tenido una muy triste y desafortunada pérdida hace una semana (al igual que su padre), tuvo los santos c…… de subirse la tarde anterior en bicicleta desde Cartama hasta Ronda (unos 100 Km quizá) con una subida infernal para llegar a Ronda 3 horas antes de la carrera (están locos estos romanos) sin apenas dormir, para meterse 100 Km más y no dormir otra noche más. Asà está de delgado el condenado de él. Para él y su padre(de 70 años) que terminaron una vez más, todo mi cariño.
Conozco a Ritalapelos sin saber que también escribe en el foro del atleta y charlo un rato con ella muy agradablemente pues tenemos bastantes cosas en común. Simpática y deportista, llegará 20 minutos antes que yo a meta de lo cual me alegré mucho.
Setenil en el Km 55 llega sin problemas, es uno de los dos principales avituallamientos. Nunca me quedo más de 15 minutos para que no me dé el bajón ya que es uno de los riesgos que hay aquà y por lo que mucha gente abandona. Tomo un sándwich, saco el frontal de la mochila (acerté llevándola, pues me permitio cambiarme y llevar los bastones en los momentos crÃticos de frio y barro).
Quedan 24 Km aproximadamente para el Cuartel de la Legión y es la segunda de las tres partes en las que sicológicamente he dividido la carrera.
Voy andando ya la mayor parte del camino aunque corro a pasito corto en las cuestas abajo. Noto que se me pega atrás alguien que imita mi alternancia hasta que al final se me pone al lado y empezamos a charlar. Resultará ser Alberto, un paracaidista que además es novillero en los fines de semana. Le digo que es el único paracaidista torero que conozco. Se nos une Fernando, compañero de profesión y compartimos unas 2 ó tres horas de camino charlando muy animadamente y contandonos mutuamente la vida. La vida es arte de encuentro.
Asà seguimos el trio hasta que a unos 8 Km antes del Cuartel de la Legión empieza a llover con mucha fuerza. Tanto, que empieza a calar todas la capas que llevaba (camiseta, camiseta térmica y chubasquero de Mapoma absolutamente poco recomendable para este situación). Al poco empieza a granizar con un frio intenso, que crea el desconcierto mientras bajábamos por una acusada pendiente.
Cuando cesa la granizada estoy helado y como no se hacer otra cosa y no puedo más troto dando saltitos, porque no puedo dar zancadas y porque necesito entrar en calor.
Llegamos al avituallamiento que está al final de la cuesta y vemos a montones de corredores que han abandonado y que están tapados con mantas (incluso algunos compartiéndolas).
Seguimos y Fernando, mi compañero del trio está desmoralizado mientras que mi compañero paracaidista va alto de moral pero muy tocado de los pies. En el cuartel abandonarÃa el primero al que intenté convencer de lo contrario y desgraciadamente no sé nada del segundo.
Llego al Cuartel de La Legión en el Km 77 y doy gracias a Dios de que tenga ropa y zapatos para cambiarme totalmente. Además cambio el chubasquero corredor de mapoma por una chaqueta montañera ligera. Asà seco, como y la sopa con tropezones de jamón me sabe a gloria, de segundo salchichas y arroz que dan energÃa suplementaria.
A la calle en 20 minutos, pues mucha gente con el calorcillo del Cuartel abandona. Yo lo se y nada mas terminar de comer salgo sin pensarlo ni un segundo.
Ahora la temida subida a la Ermita. En soledad absoluta y tran tran, con los bastones. Me encuentro con mi heroe que es Paco Padre y charlamos un rato, pero el condenado con sus 70 años se me marcha para adelante. Bajada de la Ermita al pueblo por un empedrado y a coger el margen del rio que discurre por una embarrada senda en donde en cada paso parece que la zapatilla se sale. Muy difÃcil pero consigo salir al carril que nos lleva ya cerca de Ronda.
Amanece y tengo curiosamente sueño a diferencia de otras veces. Ya veo Ronda y tras superar a varias personas cojeando empiezo a subir el último Km de la cuesta del Cachondeo, que debÃa de tener un nombre más solemne. Es una subida vertical a Ronda en el último Km en el que por supuesto a pesar de ser la más dura , nadie abandona.
En Ronda quedan unos 400 metros para meta y hay que llegar corriendo y con un ligero toque de chulerÃa si es posible.
Atravieso la meta y completo mi tercera edición de esta mÃtica carrera en 20 horas y 43 segundos. Es un tiempo lento, pero es un tiempo oye y bajo 14minutos respecto al año pasado. Sé que lo conseguà a base de constancia y por haber elegido en esta ocasión el material adecuado.La verdad que no cumplo con mi objetivo, pero llegar y aunque sea superarse un poquito me deja feliz.
Ahora a entrenar para la Hiru Haundiak con toda ilusión, que es dentro de un mes.